viernes, 30 de abril de 2010

7716

Al compañero le sacaron el apéndice, le dejaron el glosario y no le tocaron ni lo más mínimo el esternón, apenas le movieron el bazo y no le cambiaron su visión. Él puede vivir sin adjuntos pero no puede vivir sin introducción, mucho menos sin prólogo y sin una adicción.
Tiene 5 capítulos su vida, 7716 hojas con pie de página pasando 10; solo le quitaron 8 para que podamos escribir en las siguientes 27000.
Las llenaremos de versos, películas y frases de quienes alguna vez también pasaron por la misma situación, le borraremos el parkor y hasta un poco de hip-hop, para que deje de hacer sonidos con las manos y mejor cree una canción.
No le eliminaremos sus principios porque están en el encabezado de de cada hoja, tampoco le quitaremos la pasta ni le cambiaremos de color; a penas le quitaremos las ganas de bailar al compas de una melodía de break dance y las ganas de reírse por el mal chiste de algún impertinente, con boina del che Guevara.
A cambio escribiremos de él en nuestras propias páginas, no como un adjunto, ni como un anexo; numeramos sus vaciles, pondremos viñetas en sus logros y colores de gorras que ha usado y le daremos un capítulo titulado el amputado, el renacido, el sobreviviente cantor.
Al caballero no le sacaron el marco teórico, ni los objetivos, ni las conclusiones, mucho menos el corazón; le sacaron lo que en él estaba de menos, le extirparon lo que en él estaba de más, para que nosotros le peguemos con scoth lo que es ni más ni menos pero que tarde o temprano le llevará a ser de los demás, uno de nosotros uno de resto.
Y a pesar de no tocarle su marco teórico, tendrá que cambiar sus conclusiones o al menos añadirles algo más de lo que tiene ahora, porque a pesar que no le extrajeron su mente ni su corazón , si le amputaron el apéndice y su tradición.

Dedicado a el caballero de la "gorra" oxidada.

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