sábado, 27 de febrero de 2010

Divangando en la nada

11:34 PM
Cuando no sé cómo empezar a escribir, simplemente escribo lo que sé y que no sirve para nada. A quien le importa conocer cada parte de mi vida, a quien le importa lo que simplemente no existe. Puedo viajar en los pensamientos o divulgar lo que no puedo leer bien en los libros. ¿A quién? a que me lleva todo esto. Y aún así creo que lo importante es escribir, describir con claridad y sin titubeos, que todo el mundo entienda; distraer es el objetivo de un escritor más no cambiar la vida, describir, argumentar, inventar lo que la realidad impuesta nos obliga a soñar.

En estos pensamientos que se descubre el amor, a distintas cosas inclusive a la propia vida, amor a aferrase a lo que no existe, a lo que se quiere imaginar. Amor al silencio, a unos ojos cálidos que levitan en la oscuridad.
Para mí el amor a escribir, aunque este amor sea diferente al resto, como el amor que tiene un libro a su lector o un mosquito a la sangre, vivir entre una cosa y la otra.

Pero cuando escribo necesito que alguien me lea, que sienta lo que yo cuando describo lo inexistente, lo aburrido, lo cómico, lo bonito y lo feo y que le guste; un escritor hace lo que hace para entretener o entretenerse y algunas veces para llenar su corazón. Y de ahí se discute la importancia que este tiene, si ya no se escribieran libros ya no podríamos huir de la realidad, la humanidad se estancaría y ya la muerte sería la triunfadora, sería como si el sol se negara a salir y la luna a irse.

Y que hay más hermoso que escribir sobre el amor, solo un enamorado puede hacerlo, nadie más, y es más solo un enamorado puede escribir y describir con claridad lo que cada parte del cuerpo siente cuando se duerme sobre el cuerpo que despide calor y olor a vida.

Ya sé, la vida es el secreto, y solo lo entiendo cuando los pensamientos no huyen de mi mano, deberíamos tener transcriptores del pensamiento para todos amar, sentir, inventar y ser escritores.

¿Pero de que escribir? La noche no huye y la luna si se quiere ir, la piel no huye y el valle del corazón de una mujer solo desemboca en pasión o en amor. Acaso encuentro diferencia entre amar, revolución y escribir.Entre tus manos vacías cuando están llenas.

Puedo quedarme sentado todo el día escribiendo y no lograr nada, quiero que me lean y nada interesante escribo, se puede besar bien y nada interesante escribo, quién tiene el elixir de la escritura, del ímpetu implacable, de las letras del olvido. Quién puede alzar la mirada al cielo y sin esfuerzo ver en cada estrella una letra, quien puede ver poesía y no lujuria cuando una mujer se acaricia un seno, o cuando se ríe sentir alegría y no celos, quién puede sentir amor cuando entre sus brazos se olvida del mundo, es realidad o es mentira lo que siente el corazón. Es verdad o que se siente cuando estoy entre sus brazos o es la más terrible mentira.

Un escritor no debe tener miedo de decir te amo, debe tener miedo de perder el miedo, de mirar y no “ver”, que algún día levantarse y no amar. A quien dejará las lágrimas el escritor que no mira la verdad cuando el corazón es capaz de ver mucho más allá y hacer locuras, hacer de un carajo lo que en la mierda se encuentre.

Cuando la noche consume lo que la mirada no quiere ver, es más fácil encontrar las palabras correctas, palabras que ya no serán propias el día siguiente.

Para que escribir entonces, si por miedo a escribir el escritor no entiende su libro o mejor dicho al revés. Escribir con sinceridad, escribir así elimina todo miedo a ser leído. Que ganas que tengo de escribir para que el mundo me vea aunque yo no puedas verlos, simplemente escribir, amor, odio, secretos, lo que sea pero sin miedo, el amor te debe guiar al olvido, la reencarnación es el olvido.

NO QUIERO QUE MI VIDA SEA UN DESPERDICIO DE LETRAS Y DE PAPEL.

31/12/08